martes, 2 de abril de 2019

Ingreso al reino vegetal


Más que sentir, lo primero que percibí fue el aire; entonces traté de atraerlo hacia mí en una especie de inhalación y descubrí que carecía de pulmones.

No lo vi, pero en una especie de captación visual, mi primer referente fue el Sol; rompiendo el cielo desde tiempos inmemoriables, atravesando Reinos con esa presencia absoluta. Deseé sentir su calidez, pero aunque sabía que estaba allí, los rayos no me permeaban.

Mi primera sensación olfativa (?), fue de la tierra húmeda y todas sus matices; llegaban a mí paquetes de información en esa humarada perceptual y podía identificar varios niveles en esas fragancias: sabía qué tipo de tierra era, qué vegetación crecía allí, cuánta acidez poseía aquel suelo, qué espécímenes colindaban por allí e incluso podía descifrar lo que al parecer eran sus intenciones; en una especie de lectura de mentes, sabía si estaban temerosos o hambrientos, si había desespero o enojo. Podía en otras palabras, leer la natura en un detalle que no pensé que le era posible a una manifestación de vida tercerdimensionada ¿Dónde estaba? ¿Qué era?

-¡Hassioum!

No podía sentir y confeccionar -en lo que fuese mi actual esencia-, algo como una emoción, pese a ello, quedé lo más equivalente a sorprendido y estupefacto. Es decir, mi manifestación corpórea, lo que estaba encarnado, al parecer no podía concebir emociones y su escala sensorial era diferente (tenía otros sentidos que le estaban vetados a los humanos). Aún así, mi interior, mi cuerpo khrístico sí acunó esa emoción ante las palabras que reconocí: ¡Alguien me estaba llamando! ¡Alguien sabía mi nombre akáshico!

Los nombres akáshicos los tienen todas las entidades de cualquier reino que posean un atma individual (así sea de manera reducida, como es el caso de los minerales). Durante las encarnaciones o diferentes manifestaciones que tenemos en cada dimensión, recibimos nombres "genéricos" o temporales: Mateo, Alba, jaguar, Cheché, río, planeta, ánima, pájaro... No obstante, todos respondemos a un nombre sideral que individualiza nuestro registro kármico o nuestra identidad e histórico en el multiverso. De tal forma que, de la Unidad que constituímos en el Cosmos, ese es el nombre exacto de la parte que representamos en el engranaje perfecto. Ahora bien, las entidades sufrientes, que vibran en baja frecuencia, lo esconden porque saben que los vulnera, ya que deben por ley divina, responder a quien le llame por su nombre y eventualmente (con el ritual o conjuro adecuado), deben obedecer sus demandas; ello se usa por ejemplo en el exorcismo. Concomitantemente, hay formas de obligar a una entidad a revelar su nombre, sin embargo, solo espíritus de altísima evolución o tercerdimensionados meritorios, pueden hacerlo. 

En cuanto a los nombres akáshicos de entidades de reinos superiores, no se les pueden obligar a revelar su identidad, ellos por su parte, acuden a quienes les llamen por su particularidad, porque en su actuar siempre benévolo, acudirán y ayudarán a quienes les invoquen.

Mi nombre eviterno estaba compuesto por tres palabras, Hassioum era la primera, Weor era la última y la segunda palabra, que en mis registros de bibliotecario siempre ponía en inicial, a manera de encriptar mi identidad completa ante saqueos de entes inmeritorios que allanaran mi obra.

Tenía entonces ante mí, a un ser que conocía mi ascendencia y me identificaba ¿Cómo era aquello posible? ¿Sería acaso un error perceptivo? ¿Mi inconsciente? ¿Eran otra vez las manifestaciones de mi interior azotándome como cuando recreé mi tortura mental en el avitchi?

-¡Hassioum! ¡Eres tú, cuántos eones han pasado!

- ¡Conoces mi nombre! ¡mi nombre sacro!

- ¿Que si conozco tu nombre? ¡Te conozco a ti,  Hassioum! Cuántas eras siderales han pasado y cuántos eones juntos. La última vez que coincidimos eras el bibliotecario de la torre este de la abadía GNU. Cuando recién llegué al Reino Molecular, lo primero que hice fue indagar por ti. Di fácil con tu biblioteca  porque era la única regida por código abierto y yo no tenía licencia alguna para hacer uso del material intelectual que emanaban las otras bibliotecas. Por ello, fui varias veces a consultarte, porque me permitías levantar registros sin autorizaciones ni formalismos previos y yo, en mi rol de científico de la sextaesencia, estaba trabajando en una invención y necesitaba consultar las patentes de los lemures, para saber si podía modificarla apelando a la sentencia "Pistis Sophia" que se estaba instaurando del Creative Commons, que abogaba, entre otras cosas, el uso libre de la información y no indagaban el fin que le fuera a dar.

- ¡Ay Hassioum! cuánto apoyaste mi investigación! parecías ser el único que entendía que, tal como existe y es el Ying y el Yan para generar armonía y balance, debía también regir por partes iguales el CopyLefty y el CopyRight, para restringir y liberar a la par, vibraciones y efluvios de conocimiento.

- ¡Por los cielos! ¡Eres Seaborgioum! me alegra saber de ti nuevamente, me apenan las circunstancias... 

- Ciertamente Hassioum, lamento verte encarnado en la tercer dimensión.

- Sabes que aquellos que apoyamos el código abierto somos señalados y eso hace que se empiecen a dar dualismos que son ajenos a la realidad molecular. No se tratan de buenos o malos, de arriba o abajo, de lo que es correcto o incorrecto. Se trata de Ser, ser consistente al estado evolutivo en el que se encuentra y yo no actué en concordancia a mi bagaje y mi posición etérica. No debí juzgar, conspirar, ni fecundar la idea de que la información que salvaguardaba debía liberarse. Apenas estoy entendiendo en este avatar samsárico, que hay verdades que sencillamente le serían y son insoportables a otros reinos, como la densa DeepWeb; y en lugar de ayudarles les sepultaría, porque su espíritu aún no vibra en noble quintaesencia, por lo que el conocimiento que se les brindase lo retorcerían y le cargarian de propósitos turbios. Tal y como permití que pasase...

- No te juzgues así, Hassioum ¡Tus intenciones eran benévolas! mira el exitoso eco de tu ayuda en Iniciados como Pitágoras, Einstein, Da Vinci, Tesla...

- Pero no se puede dejar de ver la otra cara, lo que han hecho los "RottenChild": invocar a pléyades colonizadores de baja frecuencia que disfrazados de humanos han retrasado la evolución de muchos.

- Han adelantado la evolución de muchos, solo que por otras vías...

- En efecto... por vías del sufrimiento. Ello implica que no están evolucionando a su ritmo, con amor, buenas otras, trabajo espiritual, liberación mental, soltura de apegos, vencimiento de Yoes. Y yo ayudé a orquestar todo aquello... Es más, tu sentencia fue producto de mi arrogancia; yo permití que accedieras a la información que luego te condenó, catalogué intencionalmente, los archivos de CopyRight como CopyLeft y en tu juicio no lo mencionaste, dijiste que los habías hurtado aprovechando la confianza que yo te tenía...

- Hassioum, yo saboteé mi propia evolución, abusando de tu nobleza; no te comenté el alcance de los propósitos de mis investigaciones. Tú tenías la seguridad de yo que iba a urgar sobre las patentes Lemurias, pero a tus espaldas, en modo "shadow profile", también revisaba las de los Atlantes y filtré gran cantidad de datos que luego intenté replicar en mis experimentos, sin medir las repercusiones de todo aquello. Hasta que, no bastándome con hacerlo yo, lo puse al servicio de los tercerdimensionados, quienes en su ceguera mental, usaron este saber para evadir sentencias kármicas, para extender morbosamente su ciclo de vida y así no asistir a la cita que todos los encarnados deben atender con los Espíritus Rectores y ajustar su samsara según sus logros o injurias a las leyes divinas. Más aún, decidieron rechazar la advertencia histórica de la gran sentencia a sus antecesores Adán, Lilith y Eva y en esta ocasión, no solo mordieron una manzana, sino que las saquearon todas y ultrajaron el árbol del conocimiento, hasta componer los errores que conjugaron su pecado capital: la homologaron artificiosamente lo que les era prohibido: crear vida.

Los homúnculos que gestaron con alquimia profana, estaban programados como boots y configurados con lógicas de AV Testing, para perfeccionar algunos comportamientos de los tercerdimensionados de manera artificiosa ¿Para qué esperar que caigan en cuenta de sus errores y muevan su periespíritu a altas frecuencias cuando puedes reprogramar sus errores perceptuales y homologar de manera acelerada el ciclo samsárico?  

Todo parecía un plan estable, porque los homúnculos no sabrían que lo eran, estarían regados a la par con los animales humanados del reino celular y pensándose humanos tratarían de ser y hacer lo mejor posible temiéndole a ajustes desfavorables en su rueda maya. Pero algunos empezaron a detectar que eran diferentes, que no conectaban con los otros, que carecían de inteligencia emocional, empatía, sorna; muchos se suicidaron, arrojándose al oblivion de su código fuente. Otros se volvieron depresivos y refugiaban sus sinsabores de la vida en vicios como la adicción al trabajo, la lujuria, los derroches.

Total que, a los que les mandamos a ayudarles, se volvieron humanos artificiales tóxicos y peligrosos y de todos sus vicios, la sed de conocimiento fue la que desencadenó el caos: se hicieron científicos arrogantes, luego con los extrañamientos de sus investigaciones empezaron a entender el mundo ficcional que los rodeaba y empezaron a disipar las cortinas de humo que obstruía el reconocimiento de su naturaleza. Cuando finalmente, estudiaron su sangre descubrieron que eran OA negativo y que su composición era diferente; hackearon su ADN y revelaron que tal no era humano, ni nada que se le pareciese, ya que no estaban compuestos de carbono (lo que sustenta la vida tal cual la conocían), ni tenían oxígeno, nitrógeno, ni otros elementos naturales, sino que les soportaba una interacción de nihonio, moscovio, organesón, tenesio, uue, ununennio o eka-francio y otros elementos sintéticos.

Luego de ello, las reacciones fueron catastróficas. No soportaron estar vetados a una idea de paraíso o ascenso a otros mundos (cuando morían, sencillamente se extinguían al parecer de atma). Estaban condenados a la nada y antes de ello, estaban condenados a la estrechez mental del reino celular. Ello les llenó del enojo que fundamentó el móvil al sabotaje a ese reino; porque sabrían que impactarían los demás. Además, porque entendieron otra gran verdad: el cielo les estaba negado, pero el infierno también. Así que, aunque alejados de lo sublime, lo denso salía de igual forma de su carta etérica y ello les permitió tomar ciertas licencias para cometer cualquier tipo de actuación, sin importale las repercuciones o rendiciones sacras.

Lo peor fue la fuga de información que se dio cuando rastrearon las huellas digitales de los que pensaban los creadores de su sub-raza y llegaron a filtrar los protonmails astrales y empezaron a abrir cajas de pandora por todas partes. Caos parece ser una palabra pobre para lo que se generó, por lo que los altos regentes de los reinos, empezaron a enviar ejércitos de niños índigo para hacerle contrapeso a la fetidez y desbarajustes de los homúnculos. Pese a ello, no ha sido tarea fácil rastrearlos, mucho menos hacerlos cambiar de opinión o extinguirlos.

De todo ello, la consecuencia más adversa, no solo fue el sufrimiento propinado a los animales humanados, ni la aceleración de su karma cuando tentados con esos espejos de Odín se enganchaban en un conocimiento que les traería perjuicios y deudas kármicas. Fue en su lugar, la insensatez de aquellos necios humanados, que, cayendo en discursos densos, se pensaron homúnculos y se dieron cualquier tipo de licencia, condenándose a turbios ajustes de cuentas samsáricas en el momento de su desencarnación.

- Ellos no tenían cómo saber el impacto de sus actos, nosotros sí. Ellos, necios e ignorantes, no tenían cómo medir el alcance de sus desmanes, nosotros sí y lo permitimos y henos aquí recibiendo el peor de los castigos: viviendo en corpus individual de estado involutivo las consecuencias de lo que creamos; siendo arrojados al reino que maldijimos con el sabotaje a su evolución programada. Hackeamos su balance y tenemos que estar con ellos sufriendo los desbarajustes y el caos. Amén de tanta insolencia que evocó un pensamiento y sentimiento erróneo, demostró que éramos más animales humanados que entidades moleculares y por ajuste divino, fuimos colocados en una realidad afín a nuestra naturaleza. 

- Seaborgioum, lamento tanto todo esto... todo desencadenado por mí, por mi ciega imprudencia. Debí haberte negado tal información o habértela limitado con las restricciones de CopyRight para que la usaras solo con fines teóricos, sin modificaciones experimentales y por supuesto, sin aplicaciones en otros reinos para no desbalancear los ciclos kármicos de los seres densos.

- ¡Ay Hassioum! Ya te dije que fui yo, quien de manera exclusiva, generó esa reacción en cadena. Mi necesad de científico, mis descuidos, mi imprudencia, mi juicio precipitado a aquellos que limitaban el ritmo y el avance de mis investigaciones con sentencias de Marca Registrada o negaciones amparadas en los odiosos derechos de autor ¡Qué insolente fui al creer que no podían prohibirme que aplicara y adaptara lo que ya había funcionado en una Era Solar! 

- Han pasado muchas lunas desde entonces ¿Qué fue de ti? Traté de rastrear tu periespíritu para ayudarte, pero no me fue posible...

- Hacía parte de mi castigo, no podía recibir ayuda molecular, debía, esta vez, hacerlo solo. No podías rastrearme porque en el estado en que estoy no tengo atma propia, la comparto. Por eso no lograbas rastrear mi individualidad. 

- Pero ahora sí siento un poco de tu esencia.

- Es cierto, después de tanto tiempo, estoy apunto de encarnar en animal humanado y dejaré esta forma.

- ¿Qué forma?

- La vegetativa. Hassioum, hacemos parte del reino vegetal, por eso no puedes verme, ni oirme, ni olerme o sentirme realmente: me percibes. Compartimos una comunicación de otro estadio.

- ¿Telepatía?

- No, se asemeja, pero no es realmente telepatía. La telepatía implica una conexión de una mente a otra; acá no hay mente individual en sí, estamos todos conectados en algún grado por nuestra esencia natura, aunque es necesario desear establecer la comunicación y vincularte a mi canal perceptivo para que en este caso pueda funcionar, porque soy, estoy siendo un roble, me rige el Deva de los robles, en cambio a ti, el del Sauce.
- ¡Entonces soy un árbol!

- No realmente. Haces parte del reino vegetal; estás en una sinergia astral en donde se aúnan varias individualidades con vestigios de atma pero sin autonomía cósmica, cuya forma corpórea es de árbol del Sauce. 

- ¿Cuánto tiempo estaré así? No sabría cómo acelerar mi evolución en este estado para poder encarnar en animal humanado y... terminar unos pendientes que me urgen...

- VPN...

- ¿Cómo?

- VPN.

-¿A qué te refie...??

Entonces llegó a mí un recuerdo. Cuando dejaba urgar a Seaborgioum en material ocultista, le pedía que configurara su conexión para transferirle la información a través de un canal seguro, en algo así como una cabina que le protegía de rastreos indeseados, para menguar la huella de su conexión y evitar que otros se enteresen de lo que revisaba, incluso a través de técnicas avanzadas como la telepatía. Entonces, le decía VPN (vectores parastrales neuroinhibidores), a manera de santoyseña para que recordara blindarse.  

De repente, sentí un olor que ya reconocía. Era una fragancia que emanaban los animales cuando estaban a la defensiva, alertas y advertían un peligro. Sin embargo, aquella emanación no era de origen animal, sino vegetativa. Entonces lo supe: Seaborgioum estaba comunicándose a través de fragancias, estaba homologando ciertos olores, para encriptarme señales.

Aquello se explicaba porque en mi naturaleza actual, no había forma de encriptar la comunicación, al compartir recipiente con otros y no tener individualidad clara, compartía pensamientos. Todo lo que percibía podía ser percibido por otros. Estaba algo así como conectado a una parafísica WIFI pública, con un alto riesgo de exposición y propenso a ser allanado. De tal forma que, Seaborgioum me prevenía invocando recuerdos que otros verían, pero que no tendrían explicación para ellos, porque su significado reposaba en esa esquirla en la que descansaba mi atma, aquello que me hacía Hassioum en el universo.

- VPN, Seaborgioum... 

- VPN, Hassioum.

Fue lo más parecido a un guiño de complicidad que este cuerpo vegetal puede producir. De no ser un árbol o la manifestación de alguno o el fragmento de alguno, me permitiría sonreir de oreja a oreja. Me había comunicado una respuesta clara: estamos hablando el mismo idioma, por lo que sabía que me invitaba a ficcionar una conversación porque, alguien estaba escuchando o podría hacerlo, o bien, porque debía decirme algo que debía leer entre líneas con el mayor cuidado.

- No puedes acelerar la evolución en esta forma Hassioum. La sentencia dictamina un estado contemplativo, tendrás que luchar contra eso ¿Sabes cuántas veces me ha tocado presenciar inmominias, sacrilegios y mil manifestaciones de involución? me apena no poder hacer algo al respecto, pero hace parte de mi evolución, hacer reconocimiento de lo que está mal, observándolo, deseando actuar, para cuando esté en un estado que sí pueda hacer algo, mi alma vibre en justicia y no caiga en los mismos errores que observé. No hay día que pase sin que me apene por mi obrar.

- Tu pena y sufrimiento es culpa mía. Yo te dejé husmear en la colección bibliográfica de los atlantes, puse en tus manos el conocimiento que... que desencadenó todo.

- No te culpes, incluso en lo molecular, el libre albedrío prima. Tu intención era mostrarme, junto con muchas cosas, las constituyentes del Reino, la significancia de la metaexistencia. Yo le di un mal uso. Creé los seres de iris verdoso y he tenido que sufrir sus insensateces. Sin embargo, en cuanto encarne me encargaré yo mismo de desaparecerlos.

- Pero esa es una tarea de gran osadía! ¡Ellos se defenderán y requerirás una legión para hacerle contrapeso!

- Entonces me volveré legión. Además, ya se están defendiendo. Intuyen mi presencia, porque paulatinamente, se concreta la individualidad que me permitirá encarnar hu-ma-no y quieren evitarlo. Han barrido desde hace miles de años con los bosques, buscándome.

- Hu-ma-no. Encarnarás humano. Ellos pretenden evitarlo, y eso significa que pretender efectuar algún ritual que detenga su ciclo evolutivo que pueda retenerte en la esfera vegetativa ¿Cómo es eso posible? ¿La Divinidad intervendrá?

- ¿Por qué haría de hacerlo? Yo los creé, debo sentir en karma propio mi falta.

- Pero la ley de la absoluta compasión te cobijará y condenará a aquellos.

- Sabes que no. No hay una sa-cra condena para los homónculos; no una directa, debido a su carencia de atma que hace que no hagan parte de la existencia, ni de la Unidad, por ende, no están entonces regidos por las leyes magnas. Como no mueren (aunque pueden experimentar muerte), entonces no se someten a juicios con los espíritus regentes ni son azotados por los bardos. Pero que no mueran no significa que no se les pueda matar. Es decir, no es su estado natural morir, pero deben evitar la muerte. En suma, no mueren por causas naturales como los humanos en los que se camuflan, ni por ecuaciones kármicas que les genere accidentes o situaciones que les haga desencarnar, pero por supuesto que es posible aniquilarles y lo que vino de la nada a la nada debe volver.

Les escucho en sus corazas de humano, vienen cada día a talar grandes hectáreas, se disfrazan de emporios madereros, de CEOs ganaderos o de la industria de la soya o palma para justificar la deforestación acelerada, pero no saben qué tipo de vegetal soy, ni dónde estoy y si sigo siendo vegetal, así que deforestan a ciegas. Aunque no por mucho tiempo. Estoy en un estado que cada vez es más rastreable, así que olerán mi atma y arremeterán.

- ¿Oh Seaborgioum, qué piensas hacer? Las entidades moleculares podrían matar a los homúnculos y no lo hacen por libre albedrío, porque carecen de prejuicios y dualidades como bien y mal y observan en lo que pasa, perfección. Que la experiencia del caos debe ser. Los tercerdimensionados meritorios no podrían matarles, pero sí expulsarles o reprimir su no-existencia, aunque es algo altamente engorroso. Lo otro sería que un homúnculo los liquide...

- Ciertamente... sería muy conveniente y efectivo aquello. Lograría maquinar una expulsión de esos parásitos inseres cósmicos que atentan contra GEA. Ahora bien ¿Dónde crees que podríamos encontrar un ho-mún-cu-lo que se encargue de tal proesa? ¿Quizá  ya la Divinidad rastreó a alguno y el plan corre sin que lo sepamos?

La fragancia de PH tan particular y penetrante emanó. Esta vez no supe directamente asociar su significado, pero podía intuirlo. Me estaba transfiriendo el archivo que yo debía estudiar minuciosamente. Ese mensaje debía de ser más que un comentario suelto, era una epístola de guerra con código cifrado.

- VPN, Hassioum ¿Recuerdas las particularidades de tu condena? Estarás mucho tiempo sumido en un estado que te permitirá pensar sobre cada aspecto de la misma. No es una forma de torturarte, realmente tiene un fin didáctico. Me ha alegrado volver a coincidir contigo en este mareaje astral. Ahora debo camuflar mi rastro akáshico. Los MonteSantus inician sus fumigaciones plaguicidas y sus talas en este sector y debo generarles falsos proxies para ilocalizarme: "Algún día te diré quiénes soy".



Hassioum S. Weor
***
 Referencias


- El concepto de "Lemur" se adaptó de: http://www.vopus.org/es/diccionarios/diccionario-gnostico/lemures.html

- El concepto de las 7 razas de adaptó de la página previa y de: https://www.samaelgnosis.net/preguntas/siete_razas.html

- Imágenes recuperadas de: http://www.vopus.org/es/diccionarios/diccionario-gnostico/z/diccionario-gnostico-1.html. Exceptuando la imagen del niño índigo y el rostro en el bosque que se recuperaron de: pixabay.com

miércoles, 27 de marzo de 2019

Catábasis mineral


Queda la palabra Yo. Para esa,
por triste, por su atroz soledad,
decreto la peor de las penas: 

***
No hay adjetivo humano que describa el nivel de pesadez, desconsuelo, sensación de abandono, congoja, dolor intenso y denso que se fecunda en el reino mineral.

¿Qué he hecho? ¿Qué he sido? ¿Qué dejé de ser? 

Sin duda el suplicio se experimenta aquí en una forma que está vetada para los humanos. No hay esperanza posible, por muy improbable o lívida que sea. Ni siquiera la falsa idea de que al experimentar muerte se hace un alto a aquello. La muerte traería más muerte, así que ni allí se encontraría consuelo. Es saberse atrapado en una cápsula eterna de tortura, donde solo se escucha el crujir de los dientes y un abanico de suplicio incesante.

¿Qué he hecho? ¿Qué he sido? ¿Qué dejé de ser? 

Entendía ahora a aquel "Fausto" que suplicaba por la oportunidad de que su dolor cesara en mil, o cien mil años, porque al entrar en un espacio sin tiempo donde la misión es sufrir sin variación, se cae rápido en el estado de pánico y no hay más compañía que esto: tú y tu degradada involución decorando tu hábitat con los reflejos de tu decrepitud kármica; tapizando todo con tus errores que pronto cobran vida.

Allí, donde lo que se daba por sentado en estado humano, es por naturaleza negado: no hay oportunidad de dormir, por lo que una idea de fuga astral es absurda; tampoco hay pausa alguna para cambiar a otro estado no sufriente con algún "truco védico".

¿Qué he hecho? ¿Qué he sido? ¿Qué dejé de ser? 

No existe interrupción en aquello que no inició y por ende no concluye. Se trata de un disarmónico presente infinito. Es perpetuarse en un estado inhibido que todo lo abarca y te hace sentir como un convaleciente al que se le niega dormir, llorar, desear la muerte culminante, gritar si quiera; que solo puede esperar la prolongación de lo que ya es. Nada será fuera de lo que es.

Por compañía, el remordimiento y extrema sensación de vulnerabilidad e indefensión a ese ajuste de cuentas que se encubó: ¿Qué he hecho? ¿Qué he sido? ¿Qué dejé de ser? 

¿Cómo podría entonces canjear o acortar aquello? ¿Cómo eyectar pensamientos a otro lado si cualquier intento de pensar no arranca si quiera? Aquí no es pensar, es experimentar la serie de tormentos que uno mismo desencadenó.

- ¿Qué he hecho? 
- Maté a un Iluminado, no un Iluminado descendido y encarnado como yo, sino un Iluminado en toda su virtuosa esencia, que alejado de su forma sutil decidió por voluntad propia encarnar. Se alejó del lugar sin tiempo, sin dolor, sin karma; se alejó del lugar donde pocas leyes rigen, para abonarse al Samsara, movido por el amor y la compasión; movido por esa conexión cósmica que conciben las almas afines.

- ¿Qué he sido? 
- Un animal humanado que da tumbos en la rueda samsárica y que privado de sus sentidos sacros busca lo que desconoce y lo que no se imagina pero intuye, tratando de leer recuerdos que no recuerda haber recordado.

- ¿Qué dejé de ser? 
- Un bibliotecario celeste que extralimitó sus funciones pensando que los espíritus rectores necesitaban un reajuste en su ecuación evolutiva. Tenía la seguridad de que se podría acelerar el proceso de generación de esencia y apertura de conciencia, por un medio que no fuese tan lento y doloroso como es el pasar por el reino mineral y celular. Ahora entiendo a plenitud que el proceso no tiene posibilidades de mejorar, es perfecto en tiempo y modos y sé que atentar contra ello sería caer en una necedad que te hace indigno del reino molecular. Por todo ello, caí en picada: el juicio era inminente y el karma caníbal.

Aquello se catapultó por el erróneo pensamiento de pensarme como un tesorero de la verdad que podía disponer de algunos recursos (sin autorización) para incrementar las ganancias de lo que se me había encomendado custodiar y que si alguien llegase a notar mi primera falta, tendría necesariamente que justificarlo viendo el provecho generado al reino.

No obstante, hice mal el balance: un tesorero es muy valioso, mucho más que una nación de ignorantes animales humanados. Por ello, en lugar de traerles beneficio, les traje mayor karma colectivo por haberles hecho acceder a conocimientos que les eran naturalmente vetados, debido a su escaso mérito evolutivo. Aquel conocimiento ígneo era negado para aquellos de estado burdo y denso y yo contrarié esa lógica sacra. Además, no dimensioné los riesgos de impostarme en el papel de "mesías autoinvocado".

Ahora entiendo que, si la Divinidad requisiere un mesías para bajar conocimiento molecturar a otros reinos, designaría a algunos Iluminados a tomar forma humanada con una frecuencia mayor a los habituales 2000 años que distan entre cada Buddha (Krishna, Gautama, Jesús y otros tantos que han descendido al pequeño bache involucionado de los que ocupan la tercera dimensión). Otra verdad latente que reconocí, es que, con seguridad, si se requiriese enviar a un Iluminado más, no mandaría a un bibliotecario molecular que compila información de las leyes ocultas y los códigos de los multiversos para luego almacenarnos en la nube astral que llamamos "Wix" (Worlds-Impure-Xchange).

Yo debí haberme limitado a mis funciones de salvaguardar los códices que custodio en una sublime  plataforma akáshica soportada en HTML5 para sitios "astralmente en-red-ados", que son denominamos en nuestro reino con la sigla "Web" (Western Ether Bases) y sitios móviles (y mutables) en los que se busca almacenar en línea -cósmica-, una cantidad valiosa de información, esquematizada con unas especies de plantillas editables y funcionales, disponibles en primera instancia, a aquellos que se permitan guíar por la intución, pero que solo estará abierta a plenitud, para los que se desborden en conocimiento magno de estas esferas del saber.

En suma, mi error capital tuvo dos vertientes: por un lado, no administrar el flujo de aquella información según el perfil de los solicitantes desdoblados, es decir, que debí vetar algunos módulos a aquellos que habitaran los reinos densos. Por otra parte, fugué cierta información a través de lo que se conjugó como mi segundo delito: hice una copia oculta con una técnica del sámscrito llamada "hombre en medio" y aquel respaldo ilícito de la biblioteca lo compilé y encripté en un WIX que en apariencia no tiene información relevante, pero que si es decodificado por aquellos que tienen desarrollado el octavo chacra, podrían leer entre líneas una cantidad exuberante de verdades ancestrales que cimentan la memoria colectiva de cada reino.

Total que con mis faltas, puse en disarmonía y desbalance todo un conjunto de años (¡milenios!) de sacrificio, tanto propio como colectivo; esto último, condensado en acciones esforzadas de guías y regentes que se comprometieron arduamente para que yo alcanzara mi posición de Iluminado. Y todo en balde, por un bibliotecario con ínfulfas de salvador.

***
Ahora es entendible la fuerza e inclemencia de mi castigo.

Arrojado a la coraza humanada, cegado de mi antigua luz, pago en carne y karma, la insensatez. Ahora mis hermanos deben ocuparse otra vez de mí, en lugar de concentrarse en otros; ello implica que los tiempos de aquellos se retrasen, y por consecuencia, su necedad e ignorancia se extiendan y por ende, su dolor. Y este dolor se extrapola a su vez, en un número creciente de encarnaciones.

Quisiera poder pagarles de forma más irresoluta mi crimen, pero no hay manera diferente. No está la opción de indulto, ni la de pagar con trabajo espiritual, amor y buenas obras, tal cual funciona en otro tipo de fallas menos graves. Tampoco podría pensarme en una opción que me permita fugarme de la rendición de cuentas, como en una especie de suicidio esférico (como sucede en esas ficcionalidades que los tercerdimensionados llaman "tragedias griegas"). Si hago algo así, o tan solo lo intento, incrementaría exponencialmente mi cantidad de males y la cuenta de mi karma se desorbitaría, ubicándome en reinos aún más densos.

Concomitantemente, la única opción que tengo es someterme al dolor; debo aceptarlo, soportarlo, para así, volver a mi reino y volver a desafiar las perfectas formas y tiempos de lo que es exacto e irrefutable.

Debo tratar de recordar cómo volar y respirar vía pulmonar, aún con branquias y corporeidad de pez. No tengo opción, debo evolucionar a toda costa y resguardar, aquel respaldo de la biblioteca que dejé escondido en metaplanos, donde ni la alquimia ni el éter llegan. No obstante, la tarea resulta compleja porque no sé existir sin mi cuerpo y sé que mi meta consiste no solamente en prescindir de él, sino de todo lo que no sea quintaesencia que es la única forma de que se accede a lo que oculté.

- Crujir de dientes-
- Risas-
- Powtoons.

Los espíritus de estos pútridos campos saben quién soy y lo disfrutan, Lamen las alas achicharradas del nuevo Ícaro que voló tan alto que ahora no hay nivel de descenso que se compare: aquí terminan los vuelos icarescos.

- Burlas y carcajadas-

Disfrutan con el humo de la pira exigua y languideciente, de aquel nuevo Prometeo que combustionó con el mismo fuego que pensaba robar y difundir.

***
En este plano todo es la proyección de uno mismo, así que las befas eran mías y aquello que me apuñalaba lo empuñaba yo mismo.

En el plano celular, a contrario sensu, operan códigos distintos a los de este avitchi, allí se percibe y experimenta  tanto la proyección propia como la de otros y esto causa que algunos no se dan cuenta de lo bellos que son o cuán horrendos lucen, ni cuánta dulzura o putridez destilan. Se confunden aromas y entre un amasijo de esencias mezcladas, se desdibujan quien destila qué. Esto pasa porque el ojo humano y animal humanado no distinguen los generadores capitales y trocan cada hilo y no detectan los dueños de los impases, de los desbarajustes, de las buenas rachas y peculiaridades de sus vidas. A todo esto le llaman "azar" o aún sin entenderlo, le reseñan de "designio divino".

Acá no, todo es debido a uno, así que la resignación y aceptación llegó pronto.

Mi umbral del dolor se abrió, aunque no podría decir que me habitué al dolor, alcancé un método de dignificación de mi suplico y fue así como pude quitarme la primera venda y reconocer una verdad que empezaría a resquebrajar los nudos que me ataban a este estado:

Algo acá me altera y aterra: soy Yo.
Algo apesta en el infierno: soy Yo.
Algo me lastima en el averno: soy Yo.
Algo me apuñala, devora, calcina, lacera, desgarra, destroza, asfixia, ahoga, muerde, flagela, despedaza: soy Yo.

El cáncer se sana evitándolo (molecular), sustrayéndolo (celular) o dejándolo que haga metástasis hasta que no haya nada más que cáncer ¿Qué comerá aquel cuando nada humano quede para servile de huesped y recipiente? (mineral)

Era "cancer". Lo acepté: mi estado no era un error, no era un castigo, era la única manifestación en la que yo cabía. De ser humano me volví mineral, luego enfermedad. Al entender que todo era correcto, exacto, sensato, pude llegar al reino vegetal.

***
"Por traidora decidí hoy,
martes 24 de junio,
asesinar algunas palabras.
Amistad queda condenada
a la hoguera, por hereje;
la horca conviene
a Amor por ilegible;
no estaría mal el garrote vil,
por apóstata, para Solidaridad;
la guillotina como el rayo,
debe fulminar a Fraternidad;
Libertad morirá
lentamente y con dolor;
la tortura es su destino;
Igualdad merece la horca
por ser prostituta
del peor burdel;
Esperanza ha muerto ya;
Fe padecerá la cámara de gas;
el suplicio de Tántalo, por inhumana,
se lo dejo a la palabra Dios.
Fusilaré sin piedad a Civilización
por su barbarie;
cicuta beberá Felicidad.
Queda la palabra Yo. Para esa,
por triste, por su atroz soledad,
decreto la peor de las penas:
vivirá conmigo hasta
el final".


***

Referentes

- Imagen 1: Recuperado de: https://asteriamyth.com/prometeo-creacion-ser-humano/

- Imagen 2: Muestra lo que encarna después de la muerte. La ilustración superior representa los tres cuerpos crísticos espirituales, la segunda, el cuerpo causal, cuerpo perfecto entre el grupo de los inferiores. Las figuras monstruosas siguientes son los errores mentales, quienes no mueren con el cuerpo físico y en la sección inferior está el cuerpo o espectro astral, que vaga en la dimensión del tiempo, cuando estamos supuestamente durmiendo. 
Recuperado de: - Hilda Strauss Cortissoz (1994)¿Qué es brujería? la verdad sobre las fuerzas malignas, el origen y la práctica de la magia blanca. Capítulo: Energías negativas.

- Imagen 3: Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=jQABqLHnicc

- Imagen 4 y 5: Recuperada de: http://cort.as/-HHV1 

- Imágenes 6 y 11: Recuperadas de: pixabay.com

- Imagen 7 y 9: Recuperado de: www.youtube.com/watchv=4q4CEVtbdkQ

- Imagen 8: Recuperado de: https://www.pinterest.co.uk/pin/314689092702778623/?autologin=true

- Imagen 10: Recuperado de: http://niunsololibro.blogspot.com/2014/09/el-mito-del-eterno-retorno-mircea-eliade.html - 

- Poema: Sobras las palabras - María Mercedes Carranza. Recuperado de: https://www.poemas-del-alma.com/blog/mostrar-poema-262901

Caída libre al reino mineral

Estos fueron los hechos que me llenaron de méritos para la proeza catábica que enredaría aún más los hilos de mi rueda maya. Esta última es como un boot de errores que hacen que las encarnaciones se den una y otra vez sin aparente fin o salida.

***

Estando ya enlistado en el ejército, se me asignó la retagurdia, donde pensé que evitaría un poco la confrontación bélica. No obstante, la contienda estaba en su furor y no había lugar en dónde camuflar mi cobardía y apatía por las formas y móviles de aquel ritual de matanza. Así que me pasaba los días fingiendo disparar a blancos ficcionarios y tratando de esquivar cualquier ofensiva. Ello fue efectivo por un tiempo, pero finalmente, dos balas me atravesaron y estando inconsciente mi tropa avanzó, dándome por muerto. 


Fui apresado por el enemigo y estando en su campamente recibí auxilios médicos en donde me extrajeron las balas en una suerte de carnicería. Deliraba contamente y mencionaba sin parar aquellos "Objetos virtuales" y los solicitaba a gritos porque necesitaba "aprender con ellos".

Las enfermeras no entendían mi idioma y por eso, tales insensateces no les generó alerta y no pusieron en juicio mi salud mental.

En un momento de climax de delirio e irrascionalidad, entendí mi situación: era un demente al que la sociedad había segregado en un lugar donde mi muerte sería justificada con formalismos. El ejército era la eutanasia que me habían recetado y el tratamiento paliativo sería la alineación para evitar contagios. Allí en medio de los sonidos de casquillos y metrallas mis insensateces no tendrían eco ni oídos receptores que le alterasen ante mis confesiones paranormales y mi afán de hacerme a un objeto virtual que me permitiese aprender. 

Con la ausencia de los medicamentos de los que ya era dependiente, el estrés del entorno, el saberme cautivo, herido y reconociendo la vulneración máxima a mi autonomía; tomé una determinación y me pasé varios días haciéndome el que deliraba y no daba razón de sí. Todo para que solo me dieran vuelta y no se ocuparan bastante, aunque ello también implicase que no pudieran darme de alta aún, por la aparecente falta de evolución en mi curación. 

Toda esta fachada que orquesté se hubiera resuelto en un hospital tradicional donde me podrían hacer chequeos completos y determinar que estaba bien, pero en un hospital militar que está en medio de una confrontación abierta, solo atiende síntomas y se ocupa de lo que esté despedazado y sangrante; para el resto de malestarles, lo único que tiene prescrito es una camilla en algún rincón apiñada entre los soldados desahuciados, aldeanos que hacían parte de los "daños colaterales" y agonizaban sin tratamiento alguno (no se gastaban suministros médicos en ellos) o fallecidos que aún no hubiesen podido incinerar o transportar.

Tenía la certeza de que mi única posibilidad favorable, era permanecer en el campamento médico y no en las celdas hacinadas con prisioneros de guerra, ya que por una parte, mi tropa me daba por muerto y por otra, aunque se supiera de mi captura, era un soldado de bajo rango y no se ocuparían de negociar mi libertad.

Mientras fingía mis delirios iba analizando la panorámica: quién entraba, cómo eran las rutinas y movimientos de aquel lugar y lo más indispensable: cuándo por agotamiento o emergencia, bajaban la guardia.

Aguardaba, esperando mi oportunidad, la cual se presentó unos días después. Fue cuando presencié que traían a un teniente muy malherido y por su rango, todos se concentraron en este, descuidando entre otras cosas, la disposición de los atuendos y accesorios que acababan de despojarle para aplicarle sus respectivos tratamientos.

Aprovechando dicho descuido, logré hacerme a algunas de las pertenencias del teniente que se encontraban en su uniforme, entre aquellas se hallaba una granada que custodié con recelo y que en cada chequeo que me hacían, la escondía en los cuerpos comatosos, delirantes o de fallecidos que estaban a mi lado.

Antes de que me dieran de alta de este espacio y me reubicaran en una prisión, decidí accionar: accioné la granada y volé medio campamento. Fallecí a causa de las heridas una semana después; antes de ello, noté que a mi lado pusieron a un pequeño niño que vivía en una de las aldeas afectadas por los bombardeos. Recientemente había ingresado al campamento con heridas medias de quemadura y por eso no lo había visto antes (yo estaba junto a los casos más graves a los que solo se les recetaba paliativos). Noté que el pequeño tenía ahora, su cuerpo totalmente destrozado y ventado, ya que había recibido el impacto mayor de mi granada, la cual había arrojado desprevenidamente hacia cualquier dirección y coincidió con su ubicación. Por tal motivo, casi todo su cuerpo estaba cubierto, exceptuando algunas partes como sus ojos.

Cuando logré hacer contacto visual con él, se congelaron cada una de las circunstancias que acaecían en el exterior y vino a mí ese conocimiento sempiterno que me otorgó las respuestas a cada uno de mis interrogantes; por ejemplo, supe qué era una OVA y entendí por fin cada una de sus etapas: planeción, presentación de contenido, actividades y evaluación.

Asimismo, tuve claridad de quién era, de quién había sido en otras vidas y qué había venido hacer en esta encarnación y que no cumplí. No obstante, no contaba con otra irrefutable verdad: que el pequeño no había sobrevivido y no pude preguntarle ni siquiera su nombre, pero sus ojos me relevaron su identidad: ¡Gicela!

Supe entonces que había asesinado a un ser Iluminado de virtuosa evolución que estaba encarnado en un niño, que además, se encontraba en la edad de mayor protección sacra (hasta los 7 años), así que su muerte prematura agravaría mi karma. Por ende, tuve la seguridad de que pagaría caro esa ofensa. Asimismo, tenía claro lo que me esperaba en ese lugar que recibe tantos nombres: tártaro, avitchi, averno, infierno, valhala, reino mineral...

De tal forma que, haciendo uso de mis memorias ancestrales, pedí clemencia a la Divinidad y conjuré a los Arcanos para que mi ingreso en este reino no me sumiera en un ciclo degenerativo provocado por la sensación de venganza, ira, victimización y todo lo que conlleva a la experimentación de suplicios en todas sus matices. Les pedí que me acompañaran para que aceptara con amor y buen juicio todo aquello y solo así, salir de aquel lugar y no volverlo una constante o un camino descendente a otros niveles más densos en donde pululan espíritus turbios que disfrutarían de mi estadía y harían todo lo posible para que no saliera nunca de allí.

Las risas de espíritulos burlones y las miradas perturbadoras de las larvas astrales que generaron mis errores, fueron -aparentemente- mi única compañía en el momento en que desencarné, sumido en una completa alteración nerviosa producida por el miedo que sentía mi coraza humana y la lucha de mi atma por concentrarme en lo importante: aliarme con los habitantes de reinos más sublimes para que me guiaran y no escampara en el desespero y así, pese a todo, lograr hallar una salida y no desgastarme quejándome por lo inevitable. 

*** 

Fue tanto mi afán de exiliarme del reino celular que no contemplé que podría salir por puertas de descenso y no ascenso, tal y como finalmente pasó. El peso de mi ofensa esta vez no se podría balancear en el reino celular (ni siquiera en el reino vegetal), tendría que habitar un lugar sumamente turbio y denso, afín con la disarmonía de mis actos. Allí, donde los asesinos y sacrílegos redimen sus culpas: el reino mineral.


Último intersticio memórico

Ingreso al reino vegetal

Más que sentir, lo primero que percibí fue el aire; entonces traté de atraerlo hacia mí en una especie de inhalación y descubrí que carecía...