miércoles, 27 de marzo de 2019

Catábasis mineral


Queda la palabra Yo. Para esa,
por triste, por su atroz soledad,
decreto la peor de las penas: 

***
No hay adjetivo humano que describa el nivel de pesadez, desconsuelo, sensación de abandono, congoja, dolor intenso y denso que se fecunda en el reino mineral.

¿Qué he hecho? ¿Qué he sido? ¿Qué dejé de ser? 

Sin duda el suplicio se experimenta aquí en una forma que está vetada para los humanos. No hay esperanza posible, por muy improbable o lívida que sea. Ni siquiera la falsa idea de que al experimentar muerte se hace un alto a aquello. La muerte traería más muerte, así que ni allí se encontraría consuelo. Es saberse atrapado en una cápsula eterna de tortura, donde solo se escucha el crujir de los dientes y un abanico de suplicio incesante.

¿Qué he hecho? ¿Qué he sido? ¿Qué dejé de ser? 

Entendía ahora a aquel "Fausto" que suplicaba por la oportunidad de que su dolor cesara en mil, o cien mil años, porque al entrar en un espacio sin tiempo donde la misión es sufrir sin variación, se cae rápido en el estado de pánico y no hay más compañía que esto: tú y tu degradada involución decorando tu hábitat con los reflejos de tu decrepitud kármica; tapizando todo con tus errores que pronto cobran vida.

Allí, donde lo que se daba por sentado en estado humano, es por naturaleza negado: no hay oportunidad de dormir, por lo que una idea de fuga astral es absurda; tampoco hay pausa alguna para cambiar a otro estado no sufriente con algún "truco védico".

¿Qué he hecho? ¿Qué he sido? ¿Qué dejé de ser? 

No existe interrupción en aquello que no inició y por ende no concluye. Se trata de un disarmónico presente infinito. Es perpetuarse en un estado inhibido que todo lo abarca y te hace sentir como un convaleciente al que se le niega dormir, llorar, desear la muerte culminante, gritar si quiera; que solo puede esperar la prolongación de lo que ya es. Nada será fuera de lo que es.

Por compañía, el remordimiento y extrema sensación de vulnerabilidad e indefensión a ese ajuste de cuentas que se encubó: ¿Qué he hecho? ¿Qué he sido? ¿Qué dejé de ser? 

¿Cómo podría entonces canjear o acortar aquello? ¿Cómo eyectar pensamientos a otro lado si cualquier intento de pensar no arranca si quiera? Aquí no es pensar, es experimentar la serie de tormentos que uno mismo desencadenó.

- ¿Qué he hecho? 
- Maté a un Iluminado, no un Iluminado descendido y encarnado como yo, sino un Iluminado en toda su virtuosa esencia, que alejado de su forma sutil decidió por voluntad propia encarnar. Se alejó del lugar sin tiempo, sin dolor, sin karma; se alejó del lugar donde pocas leyes rigen, para abonarse al Samsara, movido por el amor y la compasión; movido por esa conexión cósmica que conciben las almas afines.

- ¿Qué he sido? 
- Un animal humanado que da tumbos en la rueda samsárica y que privado de sus sentidos sacros busca lo que desconoce y lo que no se imagina pero intuye, tratando de leer recuerdos que no recuerda haber recordado.

- ¿Qué dejé de ser? 
- Un bibliotecario celeste que extralimitó sus funciones pensando que los espíritus rectores necesitaban un reajuste en su ecuación evolutiva. Tenía la seguridad de que se podría acelerar el proceso de generación de esencia y apertura de conciencia, por un medio que no fuese tan lento y doloroso como es el pasar por el reino mineral y celular. Ahora entiendo a plenitud que el proceso no tiene posibilidades de mejorar, es perfecto en tiempo y modos y sé que atentar contra ello sería caer en una necedad que te hace indigno del reino molecular. Por todo ello, caí en picada: el juicio era inminente y el karma caníbal.

Aquello se catapultó por el erróneo pensamiento de pensarme como un tesorero de la verdad que podía disponer de algunos recursos (sin autorización) para incrementar las ganancias de lo que se me había encomendado custodiar y que si alguien llegase a notar mi primera falta, tendría necesariamente que justificarlo viendo el provecho generado al reino.

No obstante, hice mal el balance: un tesorero es muy valioso, mucho más que una nación de ignorantes animales humanados. Por ello, en lugar de traerles beneficio, les traje mayor karma colectivo por haberles hecho acceder a conocimientos que les eran naturalmente vetados, debido a su escaso mérito evolutivo. Aquel conocimiento ígneo era negado para aquellos de estado burdo y denso y yo contrarié esa lógica sacra. Además, no dimensioné los riesgos de impostarme en el papel de "mesías autoinvocado".

Ahora entiendo que, si la Divinidad requisiere un mesías para bajar conocimiento molecturar a otros reinos, designaría a algunos Iluminados a tomar forma humanada con una frecuencia mayor a los habituales 2000 años que distan entre cada Buddha (Krishna, Gautama, Jesús y otros tantos que han descendido al pequeño bache involucionado de los que ocupan la tercera dimensión). Otra verdad latente que reconocí, es que, con seguridad, si se requiriese enviar a un Iluminado más, no mandaría a un bibliotecario molecular que compila información de las leyes ocultas y los códigos de los multiversos para luego almacenarnos en la nube astral que llamamos "Wix" (Worlds-Impure-Xchange).

Yo debí haberme limitado a mis funciones de salvaguardar los códices que custodio en una sublime  plataforma akáshica soportada en HTML5 para sitios "astralmente en-red-ados", que son denominamos en nuestro reino con la sigla "Web" (Western Ether Bases) y sitios móviles (y mutables) en los que se busca almacenar en línea -cósmica-, una cantidad valiosa de información, esquematizada con unas especies de plantillas editables y funcionales, disponibles en primera instancia, a aquellos que se permitan guíar por la intución, pero que solo estará abierta a plenitud, para los que se desborden en conocimiento magno de estas esferas del saber.

En suma, mi error capital tuvo dos vertientes: por un lado, no administrar el flujo de aquella información según el perfil de los solicitantes desdoblados, es decir, que debí vetar algunos módulos a aquellos que habitaran los reinos densos. Por otra parte, fugué cierta información a través de lo que se conjugó como mi segundo delito: hice una copia oculta con una técnica del sámscrito llamada "hombre en medio" y aquel respaldo ilícito de la biblioteca lo compilé y encripté en un WIX que en apariencia no tiene información relevante, pero que si es decodificado por aquellos que tienen desarrollado el octavo chacra, podrían leer entre líneas una cantidad exuberante de verdades ancestrales que cimentan la memoria colectiva de cada reino.

Total que con mis faltas, puse en disarmonía y desbalance todo un conjunto de años (¡milenios!) de sacrificio, tanto propio como colectivo; esto último, condensado en acciones esforzadas de guías y regentes que se comprometieron arduamente para que yo alcanzara mi posición de Iluminado. Y todo en balde, por un bibliotecario con ínfulfas de salvador.

***
Ahora es entendible la fuerza e inclemencia de mi castigo.

Arrojado a la coraza humanada, cegado de mi antigua luz, pago en carne y karma, la insensatez. Ahora mis hermanos deben ocuparse otra vez de mí, en lugar de concentrarse en otros; ello implica que los tiempos de aquellos se retrasen, y por consecuencia, su necedad e ignorancia se extiendan y por ende, su dolor. Y este dolor se extrapola a su vez, en un número creciente de encarnaciones.

Quisiera poder pagarles de forma más irresoluta mi crimen, pero no hay manera diferente. No está la opción de indulto, ni la de pagar con trabajo espiritual, amor y buenas obras, tal cual funciona en otro tipo de fallas menos graves. Tampoco podría pensarme en una opción que me permita fugarme de la rendición de cuentas, como en una especie de suicidio esférico (como sucede en esas ficcionalidades que los tercerdimensionados llaman "tragedias griegas"). Si hago algo así, o tan solo lo intento, incrementaría exponencialmente mi cantidad de males y la cuenta de mi karma se desorbitaría, ubicándome en reinos aún más densos.

Concomitantemente, la única opción que tengo es someterme al dolor; debo aceptarlo, soportarlo, para así, volver a mi reino y volver a desafiar las perfectas formas y tiempos de lo que es exacto e irrefutable.

Debo tratar de recordar cómo volar y respirar vía pulmonar, aún con branquias y corporeidad de pez. No tengo opción, debo evolucionar a toda costa y resguardar, aquel respaldo de la biblioteca que dejé escondido en metaplanos, donde ni la alquimia ni el éter llegan. No obstante, la tarea resulta compleja porque no sé existir sin mi cuerpo y sé que mi meta consiste no solamente en prescindir de él, sino de todo lo que no sea quintaesencia que es la única forma de que se accede a lo que oculté.

- Crujir de dientes-
- Risas-
- Powtoons.

Los espíritus de estos pútridos campos saben quién soy y lo disfrutan, Lamen las alas achicharradas del nuevo Ícaro que voló tan alto que ahora no hay nivel de descenso que se compare: aquí terminan los vuelos icarescos.

- Burlas y carcajadas-

Disfrutan con el humo de la pira exigua y languideciente, de aquel nuevo Prometeo que combustionó con el mismo fuego que pensaba robar y difundir.

***
En este plano todo es la proyección de uno mismo, así que las befas eran mías y aquello que me apuñalaba lo empuñaba yo mismo.

En el plano celular, a contrario sensu, operan códigos distintos a los de este avitchi, allí se percibe y experimenta  tanto la proyección propia como la de otros y esto causa que algunos no se dan cuenta de lo bellos que son o cuán horrendos lucen, ni cuánta dulzura o putridez destilan. Se confunden aromas y entre un amasijo de esencias mezcladas, se desdibujan quien destila qué. Esto pasa porque el ojo humano y animal humanado no distinguen los generadores capitales y trocan cada hilo y no detectan los dueños de los impases, de los desbarajustes, de las buenas rachas y peculiaridades de sus vidas. A todo esto le llaman "azar" o aún sin entenderlo, le reseñan de "designio divino".

Acá no, todo es debido a uno, así que la resignación y aceptación llegó pronto.

Mi umbral del dolor se abrió, aunque no podría decir que me habitué al dolor, alcancé un método de dignificación de mi suplico y fue así como pude quitarme la primera venda y reconocer una verdad que empezaría a resquebrajar los nudos que me ataban a este estado:

Algo acá me altera y aterra: soy Yo.
Algo apesta en el infierno: soy Yo.
Algo me lastima en el averno: soy Yo.
Algo me apuñala, devora, calcina, lacera, desgarra, destroza, asfixia, ahoga, muerde, flagela, despedaza: soy Yo.

El cáncer se sana evitándolo (molecular), sustrayéndolo (celular) o dejándolo que haga metástasis hasta que no haya nada más que cáncer ¿Qué comerá aquel cuando nada humano quede para servile de huesped y recipiente? (mineral)

Era "cancer". Lo acepté: mi estado no era un error, no era un castigo, era la única manifestación en la que yo cabía. De ser humano me volví mineral, luego enfermedad. Al entender que todo era correcto, exacto, sensato, pude llegar al reino vegetal.

***
"Por traidora decidí hoy,
martes 24 de junio,
asesinar algunas palabras.
Amistad queda condenada
a la hoguera, por hereje;
la horca conviene
a Amor por ilegible;
no estaría mal el garrote vil,
por apóstata, para Solidaridad;
la guillotina como el rayo,
debe fulminar a Fraternidad;
Libertad morirá
lentamente y con dolor;
la tortura es su destino;
Igualdad merece la horca
por ser prostituta
del peor burdel;
Esperanza ha muerto ya;
Fe padecerá la cámara de gas;
el suplicio de Tántalo, por inhumana,
se lo dejo a la palabra Dios.
Fusilaré sin piedad a Civilización
por su barbarie;
cicuta beberá Felicidad.
Queda la palabra Yo. Para esa,
por triste, por su atroz soledad,
decreto la peor de las penas:
vivirá conmigo hasta
el final".


***

Referentes

- Imagen 1: Recuperado de: https://asteriamyth.com/prometeo-creacion-ser-humano/

- Imagen 2: Muestra lo que encarna después de la muerte. La ilustración superior representa los tres cuerpos crísticos espirituales, la segunda, el cuerpo causal, cuerpo perfecto entre el grupo de los inferiores. Las figuras monstruosas siguientes son los errores mentales, quienes no mueren con el cuerpo físico y en la sección inferior está el cuerpo o espectro astral, que vaga en la dimensión del tiempo, cuando estamos supuestamente durmiendo. 
Recuperado de: - Hilda Strauss Cortissoz (1994)¿Qué es brujería? la verdad sobre las fuerzas malignas, el origen y la práctica de la magia blanca. Capítulo: Energías negativas.

- Imagen 3: Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=jQABqLHnicc

- Imagen 4 y 5: Recuperada de: http://cort.as/-HHV1 

- Imágenes 6 y 11: Recuperadas de: pixabay.com

- Imagen 7 y 9: Recuperado de: www.youtube.com/watchv=4q4CEVtbdkQ

- Imagen 8: Recuperado de: https://www.pinterest.co.uk/pin/314689092702778623/?autologin=true

- Imagen 10: Recuperado de: http://niunsololibro.blogspot.com/2014/09/el-mito-del-eterno-retorno-mircea-eliade.html - 

- Poema: Sobras las palabras - María Mercedes Carranza. Recuperado de: https://www.poemas-del-alma.com/blog/mostrar-poema-262901

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